"No, es que yo soy un poco friki, tío"
¿No han escuchado alguna vez esto de boca de un conocido, familiar o enemigo? Ahora que el friquismo de saldo está de moda, ser friki es la excusa perfecta para no tener que avergonzarse de esas pequeñas aficiones dentro de un mundo en el que, cada vez más, la gente carece de ellas. Ya saben: el pensamiento único, el ocio único, la cutura única, el trabajo único, el sexo único...
No se dejen engañar: estos son friquis de pega. Si hay algo que caracteriza a un freak auténtico es sobre todo la falta de conciencia de su condición. Es decir, que ellos no creen ser freakies... ni piensan en ello, y en la mayoría de los casos estos seres no conocen la palabra o no saben la connotación de la misma.
No se dejen engañar: estos son friquis de pega. Si hay algo que caracteriza a un freak auténtico es sobre todo la falta de conciencia de su condición. Es decir, que ellos no creen ser freakies... ni piensan en ello, y en la mayoría de los casos estos seres no conocen la palabra o no saben la connotación de la misma.
Por eso me crispa que la gente se autodenomine como “un poco friqui” por coleccionar posters, figuritas o libros de ciencia ficción... porque según esta teoría, nuestros abuelos debían ser unos frikazos de la hostia, vamos.


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