Con este cha-cha-cha, el cha-cha-cha del tren
Esto va muy rápido y salta mucho mucho. Estoy inmerso en la idea del cambio de trabajo, porque noto que reincorporarse después de un periodo largo de baja no está muy bien visto, ni por la empresa ni por tus inmediatos superiores, a pesar de que sean un cero a la izquierda como tú. Se ve que eso está mal. Lo de estar de baja, digo.
Así que de nuevo, tanteos, entrevistas, gente estúpida, amago de cursos de formación no remunerados, teleoperadores... Joder, empecé a trabajar en el sector y me he dado cuenta que es como una secta. Entrar es fácil pero de aquí no se sale. No sales porque te echan, necesitas dinero y lo primero que encuentras es otro infraempleo de lo mismo que es lo que más se ofrece y al fin y al cabo te dices, "bah, ya con experiencia, me pillan". Últimamente me estoy vendiendo un poco mejor para otras cosas, pero aun así lleva tiempo, el mismo que luego se te echa encima, y los pagos... así que a teleoperar de nuevo. Bueno ya hablaremos del tema.
Por otro lado he estado K.O. gracias a un virus supongo que griposo, pero que el domingo se me agarró al estómago... Lorena ya estaba avisando a los de la funeraria, por si acaso.
Y lo llevo arrastrando toda la semana. Febril y sudoroso, me presenté anteayer a un curso de formación. El trabajo: teleoperadores para informar al ciudadano de una nueva legislación, en horario de mañana. Una mierda, pero lo tenía al lado de casa, a cinco minutos andando. Me vi rodeado de oficinistas y marujas resabiadas, chicas escondiendo detrás de su excesivo interés en un trabajo tan mierdoso un complejo de inferioridad galopante, y demás. Encima gente de turno de mañana, que son lo más repelente y trepa. En los trabajos de tarde encuentras bohemios, locos, trasnochadores, raros...
El curso iba bien, una científica explicando la ley y sus circunstancias el primer día. Muy bonito, y tal. El segundo, dos señoronas y un tipo, importantes ellos, que han redactado la ley para el gobierno y tal entran en profundidad. Je, je, ji, ji. Interesantísimo.
Para colmo, ayer me encontraba peor, más fiebre, nebulosa, dolor de garganta, olor a enfermo, cansancio... y oculto debajo de un gorro, un poco descuidado. Incapaz de hablar y pensar, casi.
Eso no tendría más importancia si no fuera porque, a mitad de este segundo día, nos sueltan los capullos que el número de puestos de trabajo es inferior a los asistentes al curso, así que tendrán difícil la elección, porque todos somos muy buenos, bla, bla, bla.
¿Qué paso? Que todas y todos sacaron las garras y los cuchillos y se lanzaron a degüello unos sobre otros. En fin... y yo allí, alucinando. Por un trabajo de teleoperador ¡¡y temporal!! Además, mi posibilidad de defensa estaba reducida tal y como me encontraba. Así que a pesar de que casi nadie tenía ni zorra de lo que decía la ley ni como deberíamos informar a la peña, quedé un poco en retaguardia.
Y en un momento dado, me di cuenta de que estaba nominado. El tipo importante le cuchicheó algo a la técnica y justo después me miraron los dos. Sí. Iba hecho una mierda, con aspecto de enfermo terminal. No era la imagen que andaban buscando, aunque me exprese con corrección (recordemos que se trataba de atender el teléfono, pero bueno).
Al rato empezamos a trabajar en grupos, haciendo simulaciones de llamadas. Mientras tanto, ellos nos controlaban y tomaban notas sobre como lo hacíamos. Bien, pues al llegar mi turno para exponer preguntas al resto, uno de los formadores me frena en seco a los dos segundos. “Bueno déjalo, que ya no hay tiempo”. ¿Estaba claro, no?
Hoy era el tercer día, pero no he ido. Paso de perder el tiempo, que no me lo paguen y al final no sirva para nada. Me he levantado bastante malo y estaba lloviendo. Ya encontraré algo. Yo no me voy a pegar por ese trabajo.
PD: A última hora de la tarde, la ETT me ha avisado amablemente por SMS: No he sido seleccionado para el puesto. Se podían haber ahorrado el mensaje, yo no tenía niguna intriga ni me comía las uñas por el nerviosismo.
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