24 octubre 2008
16 abril 2008
Servicio a Domicilio en Antena.neox
Etiquetas: El Mundo de la Tele es Así
04 abril 2008
Las Pulgas del Perro
21 marzo 2008
¡Abajo la tiranía!
Pues en el ranking de lo out, aparecía como una auténtica horterada, reíros, ”llevar los auriculares puestos en el metro o el autobús”. ¿Razones? Que era algo vulgar, cochambroso, digno de una Jenny cualquiera, de mala educación, etc. La alternativa que ofrecía la publicación a nuestras chicas de aquellos días era portar un libro de actualidad en la mano, aunque no se leyera.
Entonces el ipó este estaba en pañales, y sus clónicos no eran ni embriones de chip. Yo, que era de llevar mi discman hasta en el trabajo (o walkman años atrás en clase), me sentí ofendido. No es que escuche una música exquisita, más bien al contrario, pero me gustaba hacerlo, qué coño.
Sin embargo en esa misma revista, hoy en día declaran (bajo cuerda, imagino) las bondades de un buen reproductor mp3 para llevar tu música preferida a todas partes. Pues fenómeno.

Y es cierto. Miles y miles de nenas, nenes, señoras y señores, llevan hoy sus auriculares, blancos o rosas, colgando en los largos e interminables viajes de veinte minutos entre, vamos a poner, Acacias y Moncloa con Shakira, Alejandro Sanz, Miguel Bosé y el grupo de turno cuyo nombre responde a la fórmula aritmética “(Articulo singular)+(Sustantivo) de (Sustantivo Nominal o Nombre Propio)”.
Artefactos con memorias cada vez de mayor capacidad para tan escasa música que cabe en sus cerebros y su memoria.
Pero todo tiene un lado bueno: poco a poco se extingue ese fenómeno idiota del booking, que abanderaban personalidades con enjundia como Carlos García Calvo o Marta Robles, entro otros. La gente ya no tiene que leer si no le gusta en el metro, ¡y mucho menos aparentarlo! ¡Muerte al tirano! ¡Adiós al Código da Vinci, Robin Cook o Reverte!
21 diciembre 2007
Salvados por la red (el salto de la rana)
La situación es patética, porque a estas alturas de la película, I-net está muerto, incinerado y enterrado. La fiabilidad de los datos es ínfima (cada vez hay que armarse de mayor paciencia y valor para verificar informaciones); un tullido mental o un paranoico pueden colgar lo que quieran y darlo a conocer sin tener ni pajolera idea; las páginas oficiales están filtradas a conciencia y la mayoría de los blogs son lamentables calcos de opinión de los mass-media, sin (casi)nada que aportar.
Pero lo peor, lo puto peor, son las entrevistas. Las entrevistas en la tele. Son ridículas, sobre todo en programas del nuevo estilo “buenrollismo ilustrado”, tipo Buenafuente o Segura. Entre que los redactores y guionistas prefieren sacarse una pelotilla de la nariz (como diría mi buen amigo Starboy) a darle a las meninges, y que este tipo de producciones audiovisuales esconde un complicado entramado de subcontratas, amaños y abusos nada motivantes, la cosa resulta de risa.
Lo interesante de entrevistar a alguien es que el tipo o tipa te cuente las anécdotas de su propia voz. Pero ahora no, ahora con Internet, la idea es que yo, como entrevistador, le lanzo una curiosidad muy curiosa de su biografía al entrevistado (que mis redactores han encontrado en la primera página que les ha lanzado Google al meter su puto nombre), y además yo mismo le doy la respuesta. Lo adorno todo con un chiste de guionista meningítico y al invitado sólo le dejo la opción de apostillar o reírme la gracia.
Y ya van más de una, de dos y de diez ocasiones en que ese dato no es correcto, le ocurrió a otra persona, esta equivocado o directamente es más falso que la intención de entretener al público de Antena3.
En ese momento, el entrevistado se ve obligado a corregir, y dejar -pongamos por caso- a Buenafuente en la más absoluta de las miserias audiovisuales, de la que saldrá improvisando como pueda gracias a su mayor o menor pericia. Las miserias económicas las pasará el guionista al abandonar su puesto de trabajo a la mañana siguiente. Por inepto.
Eh, que no digo que me parezca mala fórmula, pero si al menos estos expertos redactores, niñatos de veinte años que escriben al son que les marca el flautista de Hamelín de turno, se molestaran en contrastar los datos que encuentran, los espectadores nos reiríamos con los programas y no con sus meteduras de pata... Etiquetas: El Mundo de la Tele es Así

